PUBLICACIONES DE LA ASOCIACIÓN GADITANA DE PACIENTES ANTICOAGULADOS Y PORTADORES DE VÁLVULAS CARDÍACAS
05-03-2013
ICTUS.
El ictus o accidente cerebro-vascular (ACV), es uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo. Cada año se producen en España más de 120,000 ictus, uno cada seis minutos, y cada 15 minutos se produce, también en España, una muerte por esta patología. En 2006 fallecieron por ictus 32,887 españoles, de los que 13,849 fueron mujeres y 19,038, hombres. Es la segunda causa de mortalidad en toda la población española y la primera en mujeres. Unos tres millones de personas en todo el mundo, padecen cada año ictus relacionados con la fibrilación auricular y la mitad fallecen en el plazo de un año.
Lo más preocupante es que aparece en personas cada vez más jóvenes, incluso de 35 a 40 años. De hecho lo padecen en España entre diez mil y quince mil personas menores de 55 años, de los que fallecen el 9’3 %.
Además del gran número de muertes que ocasiona, sus secuelas constituyen la primera causa de discapacidad permanente en la edad adulta, ya que más de 300,000 españoles presentan algún grado de incapacidad, tras haber sufrido un ictus.
Si un ictus no deja secuelas, se dice que el paciente ha sufrido un accidente isquémico transitorio, que es tan grave como un ictus y es muy probable que se repita. La persona que ha sufrido un ictus, tiene mucho más riesgo de sufrir otro.
De todos los ictus, un 85% son isquémicos (60-75% aterotrombóticos y 10-25 %, embólicos) y un 15 % son hemorrágicos (12 % intracerebrales y 3 % subaracnoideos). Las tromboembólias provocan el 50 % de las muertes en todo el mundo, son la primera causa de hospitalización entre los mayores de 40 años y son el origen de la mayoría de los ictus.
Una de las principales causas de ictus a nivel mundial es la fibrilación auricular, que es la arritmia cardiaca más común. Una de cada cuatro personas mayores de 40 años desarrolla fibrilación auricular, lo que nos hace comprender y temer el enorme riesgo de ictus asociado a esta arritmia. La F.A. es la arritmia cardiaca más común en los adultos de todo el mundo y afecta a más de 9 millones de personas en la Unión Europea y los Estados Unidos. Tres millones de personas sufren cada año un ictus relacionado con la F.A.
El coste de los sistemas de salud de los ACV relacionados con la F.A. en toda Europa y los Estados Unidos, asciende a más de once mil millones de euros anuales.
El TAO evita dos de cada tres ACV en pacientes con F.A. El acenocumarol (Sintrom), es un medicamento que presenta muchas interacciones con alimentos y con otros medicamentos, y además posee un margen terapéutico muy estrecho. Por todas estas circunstancias es difícil de manejar y precisa frecuentes controles para mantener al paciente dentro de su rango terapéutico de anticoagulación.
Teniendo en cuenta esas cifras y las previsiones de envejecimiento en nuestro país, se espera que la incidencia y prevalencia del ictus, aumenten a ritmo acelerado, un 30 % en los próximos 15 años.
Un 66 % de los que han sufrido un ictus, fallecen o se convierten en discapacitados dependientes. La mitad de los que sobreviven, tendrán discapacidad a largo plazo, lo que representa la segunda carga económica por enfermedad en Europa.
Como consecuencia de todo lo anterior, la sociedad debe prepararse para atajar esta situación, luchando en todos los frentes posibles, ya sea con medidas de prevención primaria y secundaria, actuación neurológica urgente en Unidades de Ictus, aplicación de medios diagnósticos y terapéuticos más eficaces y aplicación sin demora de programas de rehabilitación y reinserción con el objetivo de minimizar las posibles secuelas.
Para disminuir la prevalencia del ictus en nuestra sociedad, son necesarias las siguientes medidas preventivas: 1º.- Dieta equilibrada de tipo mediterráneo, con muy poca sal. 2º.-Evitar el sobrepeso y la obesidad. 3º.-Evitar el sedentarismo, practicando el ejercicio físico adaptado a la edad y a las limitaciones físicas de cada persona. 4º.-No fumar. 5º.-Moderar el consumo de bebidas alcohólicas. 6º.-Controlar los demás factores de riesgo (hipertensión, diabetes, colesterol, estrés, etc).
En cuanto a la prevención, el control de la hipertensión arterial es una de las medidas más sencillas y efectivas. Se ha demostrado que cuanto más bajas son las cifras tensionales, menor es el riesgo de sufrir un ictus. Para ello debemos actuar con medidas higiénico-dietéticas adecuadas (disminuir el consumo de sal, entre otras), controles frecuentes y tratamiento farmacológico adecuado a cada paciente.
Respecto a la actuación urgente en Unidades de Ictus, desde finales de los años noventa, la aplicación de un tratamiento fibrinolítico precoz (en las primeras 48 horas), ha conseguido una mejoría importante en los resultados obtenidos, disminuyendo en gran número las muertes y las secuelas.
Sigue siendo imprescindible la rehabilitación precoz y sostenida, que es fundamental para conseguir una importante mejoría en la calidad de vida de los afectados.
En la prevención del ictus, además del control de la hipertensión y de otras medidas, ocupa un lugar muy importante el tratamiento anticoagulante oral (T.A.O.) que, realizado correctamente, evita un gran número de ictus con su funesto cortejo de muertes e incapacidades. Los anticoagulados constituimos un enorme grupo de pacientes que estamos en peligro constante de sufrir un ictus. Muchos miles de anticoagulados mueren cada año por culpa de un ictus y otros tantos quedan incapacitados. Hemos de luchar con todas nuestras fuerzas para disminuir esas cifras, procurando que se nos haga un control de la anticoagulación con la calidad suficiente, hasta en el más alejado ambulatorio rural, ya que allí, para realizar ese control, el personal sanitario cuenta con los mismos medios que en el más moderno hospital. Sólo con aumentar la frecuencia de los controles, y en lugar de hacerlos cada mes o cada mes y medio, se hicieran cada dos semanas, el numero de muertes y de incapacidades por ictus, disminuirían de forma significativa, ahorrando un enorme gasto y sufrimiento a toda la sociedad.
Mejores resultados aún se podrían obtener, si la Administración Sanitaria subvencionara la utilización del autocontrol, para los pacientes anticoagulados que lo deseen y acrediten la suficiente preparación. Está demostrado a nivel mundial, que el autocontrol es el método con el que se consigue mayor calidad y mejores resultados en el control del paciente anticoagulado.
Como dice la Directora de Salud de la Comisión Europea de Investigación, Ruxandra Draghia-Akli: “el objetivo son los tratamientos a medida para cada paciente”.

Ramiro Aguilera Vaquero. Médico de la Asociación de Pacientes Anticoagulados de Granada. Julio de 2010.


EL ICTUS Y SU REPERCUSIÓN EN LA SOCIEDAD.

DEFINICIÓN.

El ictus se define como “un déficit neurológico repentino debido a isquemia o hemorragia del tejido nervioso central (encéfalo y médula espinal)”. Por tanto, el ictus se debe a un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. También se denomina como accidente cerebrovascular (ACV), ataque cerebral, apoplejía, trombosis o derrame cerebral.
Según su origen, hay dos tipos de ictus: Los isquémicos, que suponen el 75% de todos los ictus y que pueden ser trombóticos (por trombos formados en la misma pared arterial), embólicos (por trombos o émbolos formados lejos del lugar de la obstrucción, normalmente en el corazón o en las grandes arterias del cuello) y hemodinámicos (por parada cardiaca o arritmia grave, menos frecuentes). Y los hemorrágicos (bien por hemorragia intracerebral o subaracnoidea).

SÍNTOMAS DE ALARMA.

Los síntomas que nos deben alertar sobre la presencia de un ictus son:
Pérdida de fuerza de inicio brusco en cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
Trastornos de la sensibilidad con sensación de hormigueo o acorchamiento de inicio brusco, en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos.
Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse y lenguaje penoso de entender por quien nos escucha.
Dolor de cabeza de inicio súbito, sin causa aparente.
Sensación de vértigo intenso, inestabilidad, desequilibrio o caídas bruscas inexplicables.
Estos síntomas pueden desaparecer espontáneamente antes de 24 horas, pero no dejan de ser una alarma importante y un aviso de que puede ser un ataque isquémico cerebral transitorio, por lo que debemos acudir al hospital con rapidez.

REPERCUSIONES EN LA SOCIEDAD.

He aquí algunos datos recogidos de las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de revistas especializadas de diversos países:
Cada seis segundos el ictus mata a una persona en el mundo. El ictus es la segunda causa de muerte en España. Cada año mueren en España por esta enfermedad 3,825 jóvenes, casi 800 más que todos los fallecidos por accidentes de tráfico en 2008. De los 125,000 nuevos ictus que se dan aproximadamente cada año en España, unas 80.000 personas fallecen o quedan discapacitadas. Muchos de los afectados son gente joven (menor de 55 años) que no se ha sabido reconocer a tiempo, con lo que se retrasa el diagnóstico y se incrementan las consecuencias.
Según la O.M.S., el ictus representa la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de discapacidad física en las personas adultas y la segunda de demencia. Durante los próximos 15 años, la O.M.S. prevé un incremento de su incidencia de un 27% en todo el mundo. Cada año, unos quince millones de personas padecen un ictus en el mundo y de ellas mueren unos seis millones El ictus es responsable de más muertes en el mundo que el SIDA, la tuberculosis y el paludismo juntos. Es la primera causa de incapacidad a largo plazo, con independencia de la edad, el sexo, la etnia o el país. Afecta con mucha más frecuencia a personas mayores, pero también puede afectar a niños e incluso a los recién nacidos.
Atendiendo a todos estos datos, es preciso que en nuestro país se le dé más importancia a la prevención y a la atención urgente del ictus. A pesar de todo, gracias a los más recientes tratamientos, se ha conseguido reducir la mortalidad en un 10%.
Actualmente sólo existen 40 Unidades de Ictus en toda España, cifra claramente insuficiente. Sería necesario disponer de una cama de Unidad de Ictus por cada 100,000 habitantes, situación de la que sólo disfrutan Navarra, Cantabria y Asturias.
Para disminuir esas cifras, es importantísima la prevención, adquiriendo hábitos de vida saludables como el ejercicio moderado, dieta sana y equilibrada, controles periódicos de peso para evitar el sobrepeso y la obesidad, control de la tensión arterial y de los niveles de colesterol, abandonar el tabaco, toma muy moderada de alcohol y acudir con rapidez a un centro hospitalario al presentar alguno de los síntomas de alarma de esta enfermedad.

Los seis retos que debemos intentar superar cuanto antes, frente al ictus son:
1º.- Conocer los factores de riesgo de cada persona (hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, etc.). 2º.-Hacer una vida activa, realizando ejercicio de manera regular. 3º.-Evitar la obesidad, siguiendo una dieta saludable. 4º.-Limitar o anular el consumo de alcohol. 5º.-Evitar el tabaco y, en caso de fumar, solicitar ayuda para dejar de hacerlo. 6º.-Aprender a reconocer los signos de alarma de un ictus y como actuar en tal caso.
El tres veces ganador del Tour de Francia, Alberto Contador, superviviente de un ictus, señala que: “el ictus puede atacar en cualquier momento y a cualquier edad. La buena noticia es que puede vencerse. No solo se puede prevenir, sino que las personas que han sufrido un ictus, también pueden recuperar su calidad de vida con la asistencia oportuna a largo plazo y con apoyo. Yo soy un ejemplo”.

Ramiro Aguilera Vaquero. Médico y Presidente de la Asociación de Anticoagulados de Granada. Noviembre de 2010.

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